Un reciente estudio publicado en la Revista Internacional de Sociología (CSIC) revela que la migración de argentinos hacia y desde España no responde exclusivamente a motivos económicos, sino que está profundamente condicionada por la posesión y el control de distintos tipos de «capitales» (social, cultural y simbólico), así como por acontecimientos familiares.
La investigación, firmada por Cecilia Inés Jiménez Zunino (CONICET-Universidad Nacional de Córdoba) y Daniela Herrera Rubalcaba (CEMyRI, Universidad de Almería), analiza 60 entrevistas a migrantes argentinos en España durante los últimos 20 años. A través de una metodología multisituada y transnacional, el trabajo cuestiona la visión puramente economicista de estos movimientos.
Siguiendo el marco teórico de Pierre Bourdieu, las autoras exploran cómo la desigualdad en la distribución de capitales influye en la decisión de quedarse, migrar o retornar. Lejos de ser un recurso neutro, el capital de los migrantes puede revalorizarse o depreciarse drásticamente al cruzar fronteras. El estudio identifica que la selectividad social del flujo migratorio y los regímenes de movilidad global actúan como filtros que premian ciertos perfiles y obstaculizan otros.
El artículo subraya que las trayectorias no son lineales. Los migrantes se mueven en un «espacio social transnacional» donde los lazos familiares y las redes previas juegan un papel determinante. Así, proyectos de permanencia o retorno se entrelazan con ciclos vitales y estrategias de reproducción social que van más allá del mero cálculo laboral o salarial.
Este análisis aporta una visión compleja y matizada sobre un colectivo que ha protagonizado diversos ciclos migratorios con España, desmontando tópicos y evidenciando cómo la clase social y los recursos heredados o adquiridos siguen siendo claves para comprender la (in)movilidad en el siglo XXI.
El estudio completo puede consultarse en el volumen 83, número 4 de la RIS.
