El Espacio ALMA en Almería se convirtió el pasado 20 de febrero en el epicentro del debate sobre la lucha contra el racismo en el fútbol profesional. Representantes institucionales, responsables deportivos, juristas, académicos y profesionales de la comunicación se dieron cita en una jornada de análisis organizada dentro del programa de sensibilización que LaLiga desarrolla por todo el país, con el objetivo de reforzar la respuesta colectiva frente a las conductas discriminatorias y consolidar mecanismos eficaces de prevención.
Durante la jornada se contó con la participación del Centro de Estudio de las Migraciones y las Relaciones Interculturales (CEMyRI), representado por su directora, Ángeles Arjona Garrido, catedrática de Antropología Social de la Universidad de Almería. Desde su experiencia académica, ofreció una mirada profunda sobre cómo el racismo en el fútbol es un reflejo de dinámicas sociales más complejas que requieren un análisis estructural y multidisciplinar.
El encuentro reunió además múltiples voces relevantes del ámbito deportivo, institucional y judicial. Entre los asistentes destacaron David Fernández Borbalán, ex árbitro y actual Director Técnico del Comité Técnico de Árbitros de la RFEF; Antonio Casimiro, Concejal Delegado del área de Ciudad Activa, Movilidad Urbana y Deporte del Ayuntamiento de Almería; Luis Miguel Columna, Presidente de la Audiencia Provincial de Almería; y José A. Montero, Director de Asuntos Públicos y Relaciones Institucionales de LALIGA. Todos ellos coincidieron en la necesidad de aunar esfuerzos desde sus respectivos ámbitos para erradicar cualquier forma de discriminación en el deporte. Los participantes coincidieron en que el racismo es una realidad que requiere intervención constante, coordinación institucional y una firme voluntad de transformación cultural.
Durante las intervenciones se subrayó que el fútbol actúa como un espejo de la sociedad, por lo que abordar el racismo en los estadios implica necesariamente trabajar en programas educativos que promuevan valores de inclusión desde edades tempranas. Se defendió la necesidad de campañas sostenidas en el tiempo que eviten que la sensibilización quede reducida a respuestas reactivas tras incidentes mediáticos.
El segundo bloque de la jornada giró en torno a la experiencia de los clubes profesionales, con la participación destacada de la UD Almería. Su entrenador, Rubi, compartió su visión sobre la gestión del vestuario y la importancia de crear entornos seguros donde ningún jugador se sienta cuestionado por su origen. El técnico reconoció que el cambio cultural es visible respecto a años anteriores, aunque advirtió que el compromiso debe mantenerse firme y constante para evitar retrocesos.
Durante el debate final se subrayó que la erradicación del racismo en el fútbol no depende exclusivamente de sanciones ejemplares, sino de una transformación profunda en la cultura de la grada y en la conciencia colectiva. La implicación de medios de comunicación, instituciones educativas y administraciones públicas fue señalada como elemento clave para consolidar avances. Se insistió en que el estadio debe ser un espacio de pasión deportiva, no de agresión verbal ni exclusión.
La jornada concluyó con un mensaje compartido de unidad y determinación. Almería se suma así al circuito de ciudades que trabajan de forma coordinada con LaLiga para combatir el odio en el deporte.
